lunes, 23 de septiembre de 2013

Infatuación como referencia de amor.


Como seres humanos tenemos un gran potencial siendo que somos portadores de un compendio importante de emociones y sentimientos que nos pueden volver tan grandes como locos.

La infatuación es uno de aquellos fenómenos que movilizan el sentir de una persona de maneras poderosas, sentimientos y emociones hermosos surgen de su interior causados o movilizados por otra persona de la cual se vuelve cautiva.

La infatuación ocurre en ese momento en el que encontramos a aquella persona única que despierta en nosotros los sentimientos más hermosos. Y este hecho, de manera imperceptible, nos vuelve adictos a esa persona capaz de hacernos sentir felices y plenos como nadie más podría hacerlo.

En el afán por retener ese sentir y por el miedo a que desaparezca, se tiende a querer poseer y controlar a esa persona, a demandarle que siga causando eso dentro de uno y no toma consciencia, que aquello que nació naturalmente no sólo desaparece cuando intenta ser forzado, sino que se vuelve perjudicial y cuasi-destructivo.

Las personas suelen caminar la vida buscando a ese ser único que les hará felices, alguien especial acorde a uno y merecedor de nuestro amor, y es la idea que gobierna desde siglos o milenios.

Sin embargo, no deben ser pocos quienes hayan descubierto que es una locura depositar la felicidad de uno en personas especiales. Hacer depender el propio sentir de alguien más no solo crea malestar en uno mismo sino que a la vez crea un peso difícil e injusto de llevar por otro, ¿qué derecho hay de exigir a otros nuestra propia felicidad?.

La infatuación no hace otra cosa que mostrar aquellos sentimientos maravillosos que tenemos dentro, propios, genuinos, inherentes a nosotros, que son despertados por alguien foco de éstos, pero que no dejan de ser propios y auténticos.

Esto quiere decir, que podemos estar felices de poseer esa dote que es propia y está activa o potencial. Pero hay algo que no debe ignorarse y es que corto es el estado de felicidad cuando esos sentimientos dependen de un precursor distinto de nosotros mismos.

El auto-conocimiento es imprescindible para quien haya decidido ser feliz, porque no existe otra manera de encarar el camino que le lleve a uno a su felicidad. Es muy evidente que lo que hace feliz a una persona puede no resultarle igual a otra, por la simple razón de que somos diferentes en el más amplio de los sentidos.

¿Cuál es la relación de la infatuación y el auto-conocimiento?

Quien no desee conocer de sí no tiene posibilidades de experimentar amor por otro.

Y la infatuación viene a suplantar al amor, porque las personas se vuelven incapaces de amar, porque nadie que no ame lo que es puede amar a otro, y alguien que no busca conocerse no puede llegar a amar lo que es.

Y es por esto de buscar el amor en otro (por la absurda creencia de que el amor está fuera y no dentro), que han ocurrido los lamentables desenlaces de maravillosas historias de amor, que para cuando la infatuación se desvanece, los sentimientos crudos, demandantes e hirientes emergen. Y lo que comenzó como “amor” termina en una guerra despiadada y sangrienta, como la de los peores enemigos.


Y ésto no ocurriría si quienes se juntan no sintieran desprecio por sí mismos, lo que les lleva a practicar la famosa tolerancia del otro.


De sentir amor por sí mismos no solo no recurrirían a la tolerancia de los “defectos” (aspectos no aceptados por la ausencia de auto-conocimiento y auto-aceptación que proyectan, perciben y juzgan en el otro), sino que serían capaces de ayudarse mutuamente a entender y aceptar aquellos aspectos más humanos, presentes en todos, y crecer juntos y potenciados.

El sentir debe ser rescatado y puesto por encima de la moral (juicios) y la costumbre(romanticismo).

Y estimular el corazón a sentir porque es el sentir el que le hace aumentar su temperatura para ponernos en un estado en el que experimentamos la paz, así sea que el caos nos rodee, así sea que nadie nos ame.

Cuando el amor por uno despierta es imposible que desaparezca o muera, a diferencia de la infatuación que siempre termina y de la peor manera.




Salud.


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