lunes, 23 de septiembre de 2013

Infatuación como referencia de amor.


Como seres humanos tenemos un gran potencial siendo que somos portadores de un compendio importante de emociones y sentimientos que nos pueden volver tan grandes como locos.

La infatuación es uno de aquellos fenómenos que movilizan el sentir de una persona de maneras poderosas, sentimientos y emociones hermosos surgen de su interior causados o movilizados por otra persona de la cual se vuelve cautiva.

La infatuación ocurre en ese momento en el que encontramos a aquella persona única que despierta en nosotros los sentimientos más hermosos. Y este hecho, de manera imperceptible, nos vuelve adictos a esa persona capaz de hacernos sentir felices y plenos como nadie más podría hacerlo.

En el afán por retener ese sentir y por el miedo a que desaparezca, se tiende a querer poseer y controlar a esa persona, a demandarle que siga causando eso dentro de uno y no toma consciencia, que aquello que nació naturalmente no sólo desaparece cuando intenta ser forzado, sino que se vuelve perjudicial y cuasi-destructivo.

viernes, 13 de septiembre de 2013

¿Irrealidad o realidad diferente?.



A veces me pregunto qué sentirían Jorge Luis Borges, Julio Verne, Richard Bach, entre otros, cuando imaginaban y vivenciaban sus relatos.
Sus mentes iban siendo cargadas de imágenes fantásticas, personajes maravillosos, emociones emergidas de la empatía con esos personajes.

Evidentemente hay un mundo potencial y expansivo de la consciencia en la imaginación, un mundo algo menospreciado y poco estimulado.

Muchos, por no decir todos, debemos haber sido foco de llamamientos a la “realidad” cuando el rostro comenzaba a dar muestra de felicidad y disfrute en esos vuelos en mundos y situaciones fantásticas.

El mundo que vive en nuestra imaginación debe ser atendido y explotado, por el simple hecho de que es parte nuestra, nos completa y vuelve multidimensionales. Somos capaces de vivir en muchos mundos y de generar gran deleite y satisfacción en esos momentos.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Demuestro, luego existo.


¿No es, quizás, aquello que se puede mostrar lo más valioso que tenemos?.
Este es un mundo donde todo debe ser evidenciado, mostrado y/o probado, porque de no ser así no existe, no vale, es irrelevante porque pasa de inadvertido.

¿No está siendo la humanidad condenada por la sobre valoración y hasta adicción que ha desarrollado por lo apreciable con los sentidos más físicos?.

Desde el momento en que comenzamos a desarrollarnos como humanos, comprendemos que estamos inmersos en un mundo físico el cual podemos percibir parcialmente desde diferentes sentidos y maneras, generando un alto vínculo con este mundo que si bien condiciona, también  enseña y pone a prueba nuestras capacidades.

Pero más allá de lo científico que resulta el hecho, puede que, cómo seres inteligentes, logremos descubrir dentro de las posibilidades que brinda la consciencia, un mundo al cual podamos  enseñar y devolver todo aquello que nos brindó desde un inicio pero potenciado con nuestra inteligencia y por qué no, gratitud y afecto.