domingo, 28 de abril de 2013

Sol y desnudez, liberan, sanan y fortalecen.

Si hay víctimas del prejuicio, la desinformación y la moral retorcida, éstos son el sol y la desnudez y con ellos, gran parte de la humanidad que fue privada de disfrutar de ambos.
El sol, fuente de vida, dador de energía, calor y vitaminas, fue demonizado a tal punto que las personas huyen de él “protegiéndose” con cremas que no sólo han demostrado no proteger en lo absoluto sino que en su mayoría causan más daño que las exposiciones al sol demasiado prolongadas en horas pico.
Privar al cuerpo de este maravilloso astro puede causarle inconvenientes en los huesos, piel, ojos y algunos órganos.
Cuando se pretende educar a las personas para que eviten riesgos debe hacerse desde una posición equilibrada de modo de transmitir conocimiento con prudencia y no infundir miedo el cual no puede generar nada bueno.
Haber vinculado al sol al cáncer de piel sin brindar información certera fue una insensatez, que lo único que hizo fue crear temor, cuando en realidad las verdaderas causantes de cáncer son la imprudencia, la ignorancia y la negligencia humanas. El sol está ahí, de qué manera nos “relacionemos” con él es nuestra responsabilidad. 

Un responsable poco mencionado como causa de lesiones en la piel, mucosas, ojos, etc. es el cloro utilizado en piscinas, de éste deben ser protegidos sobretodo  los niños. Evitar que los niños estén demasiado tiempo en piscinas abiertas en horas en que el sol es muy fuerte (aunque sea considerado el momento más apropiado para tomar sol(*)), es importante, y lo es más evitar el uso de cloro. En su lugar se recomienda un potabilizador más efectivo y menos dañino, el clorito de sodio o ionizadores.
Es un hábito maravilloso tomar sol en horas o épocas en las cuales no es muy suave(*) y con el cuerpo desnudo o lo más liberado de ropas que la moral y el lugar permitan.
La práctica de la desnudez es muy recomendable por varios motivos, el primero es la liberación de milenios de represión moral, segundo la sensación de liviandad, la reducción del estrés (siempre que no lo haga en plena calle), aumentan las defensas, la aceptación del propio cuerpo y efectos psicológicos positivos.
A nadie se le ocurriría vincular a la desnudez de un niño recién nacido, tal como viene al mundo, con el erotismo o el deseo sexual, ¿por qué hacer esto con la desnudez de los mayores?, si es la misma desnudez.
De hecho, la desnudez explícita no estimula el erotismo, sino que el mismo es una actitud y depende mucho de la imaginación. Es por esto que cuando se pretende estimular adrede fantasías sexuales a través de programas de tv (a toda hora), se hace con personas semidesnudas (no desnudas) y con actitud sugerente (**).
La desnudez en sí misma es inocente, la actitud no necesariamente.
Es importante que no sólo no se reprenda a los niños cuando se quitan las ropas y corren desnudos sino que los incentiven a esta práctica de modo que les sea natural, de esta manera, en un futuro no muy lejano, la perversión generada en muchas mentes irá desapareciendo, cuando la desnudez ya no sea mala o inmoral, nada tendrá de trasgresora ni será motivo de perversión.

Los niños y su inocencia pueden rescatar a la desnudez del lugar bajo en el que está, no les entorpezcamos el trabajo.

De todas maneras puede que algunos niños no se sientan cómodos con la desnudez, y por supuesto, el respeto por su sentir es lo importante, así que siendo ese el caso, no insistirles ni tratar de inculcarles una práctica que no les resulta cómoda. 

En general ellos se contagian de sus mayores, aquellos que llevan su desnudez de manera inocente y natural de seguro transmitirán eso a los niños sin ninguna necesidad de enseñarles.


Salud.

(**) Los legisladores cuidan a las personas de las escenas de desnudez no así de las eróticas, sugerentes o perversas, las que son reales causantes de distorsión mental en personas de mentes débiles, en niños y/o adolescentes en pleno desarrollo sexual.
Si se legislara con menos hipocresía y más conocimiento, la realidad sería otra.

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